Los resultados obtenidos en La
Codera han permitido recuperar restos de diversas especies,
entre los que son preponderantes los correspondientes
a plantas cultivadas. Entre éstas los taxones
representados son principalmente cereales: cebada vestida
(Hordeum vulgare), trigo común/duro
(Triticum aestivum/durum), trigo común/duro
de tipo compacto (Triticum aestivum/durum tipo compactum),
trigo almidonero (Triticum dicoccum), mijo
(Panicum miliaceum) y panizo (Setaria italica).
En cuanto a otro tipo de plantas cultivadas solamente
se ha podido determinar una leguminosa, la lenteja (Lens
culinaris) y como frutal la uva (Vitis vinifera),
a la que tendríamos que añadir un dudoso
resto de higo (Ficus carica).
Si consideramos solamente los individuos de plantas cultivadas
podemos constatar que la cebada vestida es la especie mejor
representada, con el 51% de los individuos, seguido del trigo
común/duro, con un número mucho menor de restos,
del 5%. Además la primera aparece en el 82% de las muestras
estudiadas, mientras que el segundo solamente en el 55%. El
resto de cereales es cuantitativamente mucho menor, ya que en
ningún caso representa más del 10% de los restos.
La frecuencia destaca sin embargo la presencia del mijo italiano,
que aparece en el mismo número de muestras que el trigo
común/duro.
Entre los cereales es interesante destacar la presencia de un
porcentaje bastante alto de restos pertenecientes a otras partes
de la espiga que no son propiamente las cariópsides (granos).
Se trata de segmentos y nudos de raquis, bases de espiguilla,
alguna base de espiga y un nudo de tallo de cereal que representan
casi el 25% de los restos de cereal. Este dato es muy interesante
pues nos está indicando que el conjunto de restos de
cereales recuperados corresponden seguramente a residuos de
la manipulación realizada para limpiar el grano para
su consumo.
Entre los otros restos de plantas cultivadas, las leguminosas
tienen muy poca presencia, dato común con el resto de
yacimientos de la zona, debido principalmente al sistema de
preparación y manipulación, que en muy pocos casos
necesita de un contacto directo con el fuego (a diferencia por
ejemplo de la cebada vestida que a menudo se torrefacta para
ayudar a sustraerle las cascarillas adheridas al grano). Este
hecho provoca que su carbonización accidental sea mucho
menos probable y, por tanto, también su conservación.
Respecto a los restos de uva, que solamente representan
el 4,2% de los individuos de plantas cultivadas, cabe
decir que su adscripción a la subespecie cultivada
o silvestre es muy compleja. De hecho la uva silvestre
es una especie ampliamente recolectada en la península
ibérica durante la prehistoria. La variedad y
proporciones de taxones cultivados recuperados en La
Codera se corresponden con los de otros yacimientos
de la Depresión del Ebro de la misma cronología,
y de hecho de la mayor parte de los asentamientos protohistóricos
del nordeste peninsular.
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