Sin embargo, todavía se
añadieron más defensas al poblado. Efectivamente,
por si fuera poco, la muralla cambia de dirección
en su extremo suroeste formando un ángulo de
150º justo en el punto donde se sitúa el
acceso al recinto, facilitando de este modo su defensa.
Además, una torre cuadrada en el centro y dos
torres semicirculares en los extremos, debían
proporcionar un formidable aspecto de fortaleza inexpugnable
al conjunto. La torre cuadrada, con una anchura de siete
metros, avanza cinco metros de la cara externa de la
muralla y está formada por un núcleo relleno
de tierra y un muro que lo rodea y que encaja en el
paramento exterior, formando un conjunto muy sólido.
El aparejo utilizado, tanto en el interior como en el
exterior, está formado por grandes sillares,
la mayoría perfectamente escuadrados. Las torres
circulares, de las que se conserva la del extremo oriental
y el arranque de la occidental, están construidas
con piedras de menor tamaño formando un doble
muro relleno de tierra. El acceso al recinto se efectuaba
a través de una rampa que franqueaba la muralla
situada entre la torre cuadrada y la torre occidental.

En el interior del poblado la investigación se
ha centrado hasta ahora en las estructuras próximas
a la muralla habiéndose identificado por el momento
seis espacios que corresponden a zonas de trabajo y
de habitación. Algunos de ellos se han perdido
en parte debido a la erosión que afecta especialmente
al lado occidental del poblado. Todos presentan una
planta rectangular alargada y están formados
por distintos aparejos, siempre de pequeño tamaño,
utilizando piedras más o menos escuadradas. La
diversidad de materiales empleados hacen pensar en diferentes
fases constructivas o refacciones que de momento no
es posible precisar.
El llamado espacio 3 es el más interesante descubierto
hasta ahora. Se trata de un recinto de planta ligeramente
trapezoidal de 11 por 5 metros con una distribución
compleja formada por un área posiblemente descubierta
que ocupa la mitad de la superficie aproximadamente
y dos compartimentos gemelos que ocupan la otra mitad.
Éstos van provistos cada uno de un horno de los
que sólo se conserva la planta y la boca, habiéndose
perdido la solera y la bóveda de ambos. El compartimento
norte está además acondicionado con un
enlosado adosado al horno, presumiblemente para preservar
de la humedad cualquier producto que se almacenara en
su superficie. La presencia de numerosos molinos de
vaivén, unos in situ y otros en el contexto,
hacen plausible la hipótesis de que este recinto
pudo ser un lugar destinado a la

manipulación
de cereales o a la preparación de alimentos derivados
de ellos.
Adosada a la muralla ha aparecido una habitación
con abundancia de material arqueológico. Se trata
de un espacio alargado de 3 metros de anchura por más
de diez de largo en el que se conserva un vasar y al
menos 3 hogares. Presenta la particularidad de estar
apoyado en el vano de acceso al poblado, lo que hace
pensar en un espacio amortizado en el momento de ampliar
la muralla y acondicionar el acceso hoy visible. Refuerza
esta hipótesis el hecho de que sus muros presenten
diferencias de aparejo y de trazado, así como
discontinuidades en la trabazón de los sillares
que lo forman. Sin embargo no se ha constatado estratigráficamente
por ahora la existencia de varios momentos de ocupación.