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La llamada necrópolis noroeste es la más extensa. Tiene forma arriñonada cuyo eje mayor mide 125 metros y el menor 80, ocupando una superficie de unos 5.000 m2. El perímetro viene señalado por la fuerte erosión que ha borrado los límites originales del emplazamiento, sobre todo en el lado norte, donde el barranco presenta una acusada pendiente en la que son visibles los restos descarnados y desplazados de algunos túmulos. Es difícil precisar el número de túmulos que fueron construidos dada la pérdida de un número indeterminado de ellos. Tampoco es posible por el momento hacer un recuento de los supervivientes dado que el terreno está cubierto de vegetación de espartos y matorral bajo, mezclada con abundantes piedras procedentes de los rellenos de los túmulos que se han diseminado por toda la superficie de la necrópolis. Los túmulos, rectangulares en su mayoría, no contienen cista ni urna y las cenizas se depositan directamente en un loculus cuidadosamente acondicionado disponiendo alternativamente tierras rojas y amarillas. Únicamente una pequeña losa señala este lugar, para posteriormente rellenarlo todo con tierra y piedras de pequeño tamaño. Hasta el momento se han excavado 9 túmulos, todos ellos rectangulares. Los circulares sí presentan una pequeña cista pero en todos los casos ha desaparecido su contenido por la acción de los clandestinos.
Por su parte la necrópolis que hemos llamado oeste, mucho más pequeña en lo que se conserva, tiene túmulos rectangulares y un túmulo circular. Presenta algunas diferencias de ritual respecto a la anteriormente descrita pero sigue utilizando las tierras de colores de forma similar. Los túmulos rectangulares son aparentemente de mayor tamaño y el túmulo circular reveló una interesante construcción. Tiene 3’50 m. de diámetro y está formado por una estructura circular de la que se conservan al menos dos hiladas colocadas sobre un zócalo hecho con grandes lajas de piedra que alcanzan los 90 cm. de largo en algunos casos. Esta estructura se interrumpe en su lado oeste, dejando un hueco que evidentemente proporciona una orientación a la estructura, es este caso hacia el occidente, es decir hacia el ocaso o punto por donde se pone el sol. En el centro una especie de cámara en forma de campana y con un diámetro inferior de 1’50 m. está construida con lajas de piedra entre 40 y 60 cm. de largo. Sobre esta cámara se dispone el relleno de piedras que constituye el túmulo propiamente dicho. La altura total de la estructura pudo alcanzar un metro aproximadamente.
El interior de la cámara contiene un relleno de tierra con algunas piedras de pequeño tamaño que descansan sobre el loculus, donde se encuentran los huesos calcinados del difunto, sellado por una losa plana sobre la que se esparcieron unas pocas cenizas y huesos. El loculus se encuentra rodeado de una capa de arcilla de color rojo y protegido por algunas pequeñas piedras. Esta capa de arcilla roja finamente tamizada se encuentra rodeada a su vez de una capa de arcilla amarillenta de igual textura. Todo este conjunto descansa sobre una espesa capa de arcilla muy fina y compacta, ahora otra vez de color rojo intenso.
Por lo que respecta a los materiales hemos de decir que se encuentran en proceso de restauración tras su conveniente limpieza e inventariado. Sin embargo se puede adelantar que proceden casi todos del poblado, que se trata en su mayoría de elementos cerámicos, sobre todo formas abiertas tipo escudilla y urnas de perfil en S con decoraciones acanaladas a veces combinadas con incisión. También los consabidos cordones en las vasijas de acabados más groseros. Los restos óseos son muy escasos y más aun los metálicos que se reducen unas pocas piezas de bronce poco relevantes. Las necrópolis tampoco han proporcionado mucho material, siendo la oeste absolutamente estéril hasta el momento y habiéndose recuperado en la noroeste un pobre ajuar formado por cuentas de collar de bronce en su mayoría, más una fíbula de bucle y un pequeño cuchillo de hierro.
En cuanto a la cronología, además de los indicios cronológicos proporcionados sobre todo por la fíbula de bucle contamos con dos fechas de datación radiocarbónica que han proporcionado para el poblado los siguientes resultados: GrN-26052 = 2480+35BP y GrN-26053 = 2570+60BP. Estos resultados permiten situar el poblado en torno al último cuarto del s.VI a.C.
Félix J. Montón Broto

Bibliografía:

• Domínguez, A., Magallón, Mª A. y Casado, P. (1984) Carta Arqueológica de Huesca, Huesca, p. 79.
• Maya, J.L. (1981): La Edad del Bronce y la Primera Edad del Hierro en la provincia de Huesca, I Reunión de Prehistoria Aragonesa, Huesca, pp. 129 - 161.
• Montón, F.J. (1992): Las Edades del Bronce y Hierro, en “Fraga en la Antigüedad”, vv. aa., Zaragoza, pp. 87-132, fig. 16.
• Montón, F.J. (1998): Un poblado de la Edad del Hierro en Huesca, Revista de Arqueología 208, Madrid, p. 60.

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